QUE TINGUIS SORT, PEP.

http://www.youtube.com/watch?v=T71NIUuwDQU&feature=share

QUE TINGUEM SORT

Si em dius adéu, vull que el dia sigui net i clar, que cap ocell trenqui l’harmonia del seu cant.
Que tinguis sort i que trobis el que t’ha mancat en mi.
Si em dius “et vull”, que el sol faci el dia molt més llarg, i així, robar temps al temps d’un rellotge aturat.
Que tinguem sort, que trobem tot el que ens va mancar ahir.
I així pren tot el fruit que et pugui donar el camí que, a poc a poc, escrius per a demà. Què demà mancarà el fruit de cada pas; per això, malgrat la boira, cal caminar.
Si véns amb mi, no demanis un camí planer, ni estels d’argent, ni un demà ple de promeses, sols un poc de sort, i que la vida ens doni un camí ben llarg.

Punto y seguido by Marti Perarnau

Punto y seguido

1.- Pep y Messi, alfa y omega de una página que seguirán escribiendo Tito y Messi. Lo que para algunos rivales será un fin de ciclo, para los barcelonistas es la sensación de un punto y seguido en la redacción de un libro que no parece tener punto final. El tiempo dirá si tienen razón unos u otros, si los agoreros o los que perciben que el Pep Team sobrevivirá a Pep, refundado en su versión 2.0.

2.- Guardiola sale por la puerta grande del Camp Nou, circunstancia inédita en la historia de un club que hizo de la antropofagia un rasgo histórico. Y lo hace en días amargos por la pérdida de dos títulos, algo también inhabitual para el equipo en estos cuatro años. Símbolo de que Pep ha logrado bastante más que títulos, jerarquía o brillantez en el juego: ha alcanzado la admiración entre los de su gremio y la unanimidad entre el barcelonismo.

3.-Mantengan abrochados los cinturones”. Es el mensaje que deja Guardiola entre su gente, por si alguien dudaba de este equipo, aún es su adolescencia. Probablemente, los mismos que anunciaron una guerra a muerte entre Pep y Messi poco antes de quedar en ridículo por la fuerza de las dedicatorias y los abrazos. Es el mismo mensaje del primer día, cerrando el círculo, manteniendo abrochado el cinturón del barcelonismo.

4.- Messi recogió el mensaje, si es que alguna vez dejó de tenerlo grabado en la frente, para anotar su segundo poker del curso, con dos de sus goles en facetas opuestas: un espléndido curvón de falta directa y un contragolpe frenético, donde el control orientado fue un monumento en sí mismo.

5.- El derby tuvo poco, superado por la monstruosa presencia de Messi, el asesino de adjetivos que destruye récords en cada respiración, y por el reloj que indicaba la hora de la despedida de Guardiola. El partido parecía un trámite hacia el adiós multitudinario y solo dejó algunos síntomas silenciosos: la sobriedad de Montoya y Adriano en los laterales; el frenesí de Pedro, nuevamente vestido de Pedro; y la sensación de que la verticalidad tendrá sitio en el Barça de Tito.

y 6.- El resto fueron Pep y Messi, alfa y omega, punto y seguido de un libro sin fin.

Barcelona 4-0 Espanyol | La Liga match report. The Guardian

Barcelona 4-0 Espanyol | La Liga match report

Lionel Messi scored four times to take his tally for the season to an unprecedented 72 goals, and give the Barcelona coach, Pep Guardiola, a 4-0 win against cross-town rivals Espanyol in his last home game at Camp Nou.

Messi’s display was a fitting farewell for the coach who helped the Argentina forward become the world’s best player, and made Barcelona one of the best teams ever.

After scoring his Spanish league-record 50th goal late on, Messi went to the sideline to embrace Guardiola, who is leaving after 13 titles in four seasons.

The only other player to have scored 70 goals in a first-division season was Archie Stark of Bethlehem Steel in the American Soccer League in 1924-25.

“Life has given me this gift during the past five years of being able to live with these players and enjoy this spectacle,” Guardiola told the packed stands, following his 97th win in 118 home games.

“I have been the privileged one, to feel so loved and admired during all these years. Many thanks to all, above all to those who I have worked with every day.”

Guardiola will coach Barcelona’s last league game, at Real Betis, before a chance of a 14th piece of silverware, in the Copa del Rey final against Athletic Bilbao. Guardiola’s assistant, Tito Vilanova, will then take over.

The stands were full of posters and signs in Guardiola’s honour, and a banner saying “Thanks Pep” hung on the outside of the stadium to greet the departing manager on arrival.

When Guardiola came out of the tunnel he was met by another enormous banner saying “We love you Pep!” and chants from the 89,044 fans.

Messi put Barcelona in front in the 12th minute with a free-kick, his curling delivery slightly grazing the defensive wall before finding the side of the net. Barcelona’s all-time leading scorer made it 2-0 in the 64th when Cristian Gómez handled a ball he had tried to flip by the defender.

Messi, who missed a critical penalty in Barcelona’s defeat by Chelsea in the Champions League, stroked an unreachable strike off the inside of the post and into the back of the net.

With the result beyond doubt, the game turned into a party for the home side, and it ended with an homage to its most successful manager ever.

Messi added another by racing on to a long pass and striking a left-footed shot in the 75th minute before he scored another penalty with 10 minutes left after Diego Forlín fouled Sergio Busquets.

This is the second time Guardiola has said goodbye to Barcelona. But his exit in 2001 after 11 seasons as a midfielder was not given special treatment from his boyhood club; the contrast this time round could not have been starker.

After the final whistle, the club played a video in Guardiola’s honour, with the highlights of his coaching career, which included two Champions League titles and three Spanish league crowns. The former midfielder then danced with his team in a circle in the middle of the pitch.

“Know that I will miss you all,” Guardiola told the crowd. “But I am leaving you all in the good hands of these players.”

Guardiola y Hamlet. John Carlin. EL PAÍS

Guardiola y Hamlet. John Carlin

El azulgrana no deja de pensar y pensar. Le da vueltas a todo y se lo cuestiona todo

“Esto ante todo, a ti mismo sé fiel”

—De Hamlet, William Shakespeare

Al margen de la avalancha de elogios que ha desatado el adiós de Pep Guardiola en todo el mundo se han oído algunas voces discrepantes, entre ellas la de un veterano columnista deportivo del Independent de Londres llamado James Lawton. Embelesado admirador del fútbol del Barcelona, Lawton argumenta que Guardiola es una especie de desertor. Mantiene que con su salida del club ha evadido la difícil responsabilidad de reconstruir el Barça y que, si fuera más hombre, se fijaría en el ejemplo de Alex Ferguson, que ha armado cuatro equipos diferentes durante sus 26 años al frente del Manchester United.

Lo que no tiene en cuenta el amigo Lawton es que Guardiola es diferente. Lo normal, lo que se espera de los entrenadores, es que vivan, coman y respiren fútbol, y que su hambre de trofeos sea insaciable, hasta que la muerte los separe.

Uno de ellos —el prototipo— fue Bobby Robson, un hombre que entrenó a Guardiola cuando este era jugador. A mediados de los noventa le diagnosticaron un cáncer cerebral. Robson entró en el despacho de un cirujano que le explicó con escalofriante detalle en qué consistiría la operación para extirparle el tumor. Tendrían que entrar por la boca, abrirle un agujero en el paladar y, a través de un túnel excavado en el centro del cráneo, ir a la caza de la masa cancerosa. Lo habitual en estas circunstancias, contaría después el cirujano, era que el paciente se desmayara, o que se pusiera a llorar, o que se quedara petrificado. Robson, no. Miró al cirujano y le preguntó: “¿Cuándo podré volver a entrenar?”.

Más que un enfermo de cáncer, Robson fue un enfermo del fútbol. Guardiola también lo es. Si no, no hubiera ganado 13 trofeos en cuatro años. Pero la diferencia entre él y Robson —y Ferguson y todos los demás— quizá sea que él es consciente de ser un enfermo, él es capaz de mirar más allá del fútbol, de la victoria y la derrota en el campo y por eso ha llegado a la conclusión de que le vendría bien intentar superar su adicción, o al menos de vivir un período de convalecencia para evaluar si realmente quiere o puede dejar la droga y, si descubre que no puede, pues a volver a entrenar y asumir su destino con renovada claridad y convicción.

Hacemos estas especulaciones plenamente conscientes de que pueden estar absurdamente alejadas de la realidad. Guardiola es el entrenador más enigmático que hay. Quizá la diferencia más grande entre Guardiola y los Robson y los Ferguson es que él es indescifrable mientras que ellos son sencillos de interpretar. Él es complejo; ellos no tienen matices: lo que se ve es lo que hay.

Guardiola es Hamlet. No deja de pensar y pensar. Le da vueltas a todo y se lo cuestiona todo. Está clarísimo desde el comienzo del primer acto de la obra de Shakespeare que Hamlet tiene que vengar la muerte de su padre. Está escrito y él lo sabe. Pero durante los siguientes cuatro actos, hasta el desenlace mortal de la última escena, intenta negárselo a sí mismo. Lo intelectualiza todo; se rebela contra lo obvio, lo previsible; su cerebro está en constante conflicto con su corazón. Hasta que el corazón gana la batalla.

Esta, al menos, es una interpretación del personaje de Hamlet. Se han hecho muchas más a lo largo de los últimos 400 años. El personaje de Guardiola da, y dará, para mucho análisis también. Incluso, se supone, para bastante autoanálisis durante el exilio que se ha decidido tomar. Leerá, observará el mar y las montañas y reflexionará sobre la vida y la eternidad. Quizá opte por irse un día a un cementerio a conversar con una calavera. Pero solo será una etapa, un interregno. Quizá pase un rato por el país de Shakespeare, o por el de Dante, pero tarde o temprano volverá a su Dinamarca, a su Barça. Por más que lo rehúya, no lo podrá evitar. Su destino se impondrá. Está escrito.

Messi, poker per Guardiola. Gazzetta dello Sport.it

Messi, poker per Guardiola Festa al Camp Nou per l’addio

Penultima giornata della Liga: nell’ultima uscita nel suo stadio da allenatore del Barcellona, osannato dalla sua gente, Pep si gode l’ennesima prodezza dell’argentino, che contro l’Espanyol segna 4 volte, toccando i 50 gol in  campionato. Il Real Madrid vince 2-1 a Granada, con parapiglia finale contro l’arbitro dei padroni di casa

Il poker di Messi, stavolta all’Espanyol, è stato forse il regalo più appropriato per salutare l’ultima uscita di Pep Guardiola nel “suo” stadio, il Camp Nou, da allenatore del Barcellona. L’attaccante argentino, su punizione prima, su rigore due volte, e pure su azione poi, col solito sinistro, ha segnato le reti del facile successo nel derby catalano della penultima giornata di campionato. Gara che contava solo per un motivo, con la Liga già di proprietà del Real Madrid: il saluto del suo pubblico al condottiero del Barça che dopo 4 anni di successi ha deciso di lasciare la panchina blaugrana a fine stagione. Lo sostituirà Tito Vilanova.

 verso la scarpa d’oro— E dunque Messi ha salutato – con tanto di abbraccio con dedica – il suo tecnico con il 47°, 48°, 49° e 50° gol stagionale nella Liga, 5 più di Cristiano Ronaldo, che a questo punto ha verosimilmente battuto per il titolo di Pichici (capocannoniere della Liga) e Scarpa d’Oro (cannoniere europeo più prolifico). La Pulce ha toccato cifra tonda: 250  gol (e poi pure 251 e 252) con la maglia del Barcellona. Che, come da copione consolidato, ha attaccato per tutta la partita, ma senza dannarsi più di tanto, una volta trovato il vantaggio all11′ del primo tempo. Al 18′ della ripresa è arrivato il raddoppio, per un rigore concesso per un mani in area. E Messi dal dischetto non ha sbagliato. Poi il tris con un sinistro incrociato. Infine la quaterna, ancora su rigore. Ma contava soprattutto per le statistiche: l’ultimo obiettivo stagionale sarà piuttosto, Il 25 maggio, la finale di Coppa del Re, contro l’Athletic Bilbao.

le parole— Di Guardiola, a fine gara, ai tifosi che lo osannavano dagli spalti: “Non mi perderete mai. Buona fortuna e a presto. È stato un privilegio per me quanto per voi. Quello che ci perde di più sono io. Abbiamo lavorato tanto per farvi gioire”.

Adieux émouvants de Guardiola

Adieux émouvants de Guardiola

L’entraîneur du FC Barcelone Pep Guardiola a vécu samedi des adieux émouvants au Camp Nou, marqués par une ovation générale et un quadruplé de son attaquant Leo Messi face à l’Espanyol Barcelone. Après une victoire brillante des Blaugrana (4-0) et le festival du triple Ballon d’or Messi, qui a atteint les 50 buts marqués en Liga, Guardiola s’est adressé au public du Camp Nou. «J’ai été un privilégié, comme vous, pendant ces cinq années où j’ai pu profiter de cette équipe incroyable», a déclaré un Guardiola visiblement ému, mais contenant ses larmes.
A la tête du Barça depuis 2008, l’entraîneur catalan s’en va avec un palmarès-record : 13 titres sur 18 possibles dont deux Ligues des champions (2009 et 2011), la Coupe du Roi de cette saison pouvant encore s’ajouter à ce brillant bilan. Le 25 mai, les Barcelonais s’apprêtent en effet à affronter l’Athletic Bilbao pour la finale de la Coupe d’Espagne, le dernier titre que Guardiola peut remporter avec les Catalans. «Celui qui perd le plus, c’est moi. Je vous laisse entre les meilleures mains (…) A bientôt, parce que nous ne me perdrez jamais», a encore assuré Guardiola. (avec AFP)

 

Messi affole les compteurs. Journal L’ÉQUIPE.fr

Messi affole les compteurs

Leo Messi a inscrit un quadruplé lors du derby face à l’Espanyol (4-0). L’Argentin compte désormais 50 buts en Liga, 72 toutes compétitions confondues. Ronaldo, lui aussi, a marqué : un but à Grenade, où le Real s’est imposé sur le fil (2-1).
Pour le dernier match de Josep Guardiola au Camp Nou, le Barça n’a fait qu’une bouchée de son voisin l’Espanyol (4-0). Un ouragan s’est abattu sur le deuxième club de Barcelone, dévasté par la forme resplendissante de Lionel Messi, lequel revient bien après avoir été critiqué pour sa stérilité lors du Clasico contre le Real (2-1) et les deux confrontations contre Chelsea (0-1, 2-2) en demi-finale de Ligue des champions. Le prodige argentin, barbu pour le derby, n’a pas fait dans la demi-mesure puisqu’il s’est distingué avec un quadruplé. “La Pulga” a donné le meilleur de lui-même : un beau coup franc du gauche (12e), deux penalties (64e, 79e) et un face à face (74e) remporté face au gardien de l’Espanyol Cristian Alvarez.

A une journée de la fin, l’attaquant en est à 50 buts marqués en 37 journées de Championnat. Autant dire qu’il est quasiment assuré d’accrocher le titre de pichichi. Messi devance désormais très largement Cristiano Ronaldo, son grand rival pour le titre de meilleur buteur. CR7 en est lui à 45 réalisations. Le week-end prochain, il faudrait donc que le Portugais marque six buts et que l’Argentin soit muet pour que le Madrilène dépasse le joueur blaugrana.
Toutes compétitions confondues, Messi pointe désormais à 72 buts cette saison, un record absolu puisque la meilleure marque était jusqu’ici détenue par l’Allemand Gerd Müller, avant-centre des années 70 du Bayern Munich, avec 67 réalisations. Le Real Madrid, déjà sacré champion d’Espagne, a connu toutes les peines du monde pour battre Grenade (2-1). Longtemps menée, l’équipe de Mourinho a égalisé par Ronaldo avant de d’arracher les trois points grâce à un but contre son camp de Cortes.

Le Camp Nou a rendu hommage à Pep Guardiola. (Reuters)